Llegamos a Jakarta, la capital del país y lo primero que hicimos fue salir de ahí, así es que fuimos directo a la terminal de buses con la idea de viajar hasta Pangandaran, son como 350 km, entonces considerando nuestras experiencias anteriores (en Filipinas) esperábamos algo así como 7 horas de viaje. El problema fue que no había ningún bus directo, primero teníamos que ir a Bantar de ahí tomar otro hasta nuestro destino.
Para resumir la historia, sufrimos bastante para llegar a nuestro destino, tuvimos que cambiar de ómnibus en una estación de servicio por el camino y pelearnos con el chofer para que nos lleve hasta donde queríamos sin estafarnos tanto, lo que sí llegamos, pero a media noche, entonces tuvimos que ir caminando a buscar hospedaje, encima bajo lluvia.
Al día siguiente después de haber descansado como nos merecíamos fuimos a visitar el Green Canyon que son unas formaciones rocosas que uno puede ir mirando a lo largo de un rio, se puede recorrerlo en canoa, o haciendo bodyrafting, que es ir flotando a lo largo del rio, saltando cada vez que hay alguna caída de agua.
Visitamos el país durante el periodo de ramadán, que es un periodo en el cual los musulmanes no comen nada desde que nace el sol hasta que se pone y como Indonesia es el país con mas practicantes del Islam en el mundo estábamos preocupados sobre como seria esa experiencia de viajar en esa época. Durante el día era casi imposible encontrar un restaurant para comer, pero siempre se podía comprar algo en un supermercado y almorzar un sándwich!
Por la noche parecía que todo revivía, todos los lugares habrían y había mucha gente por la calle comiendo, eso sí, nada de tomar bebidas alcohólicas porque el Islam también lo prohíbe.
Al día siguiente tocaba continuar viaje, esta vez rumbo a Yogyakarta, para eso teníamos que ir primero hasta Sidareja y de ahí en tren hasta el destino final.



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